jueves, 20 de marzo de 2014

Ya se callaron

Ya se callaron las campanas
Sólo oigo las voces de la espera
escondida entre las cuerdas del reloj


Ya no oigo el zumbido de la abeja
que buscaba el néctar de aquella flor
Sólo oigo el crepitar del cigarrillo
que se consume lentamente
entre los dedos ansiosos


Ya se callaron los sonidos 
de la guitarra aparcada en el dolor
Sólo oigo la serenata 
de mi cuerpo danzando entre 
los poros de tus manos


Ya no escucho el sonido de los grillos
en los campos solitarios
Sólo oigo el murmullo 
de mis palabras entre 
las amapolas de tu pecho


Ya se callaron los búhos
en las noches solitarias
Sólo oigo el latido de tu corazón
entre las plumas de mi almohada.





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