sábado, 22 de febrero de 2014

Ábrele la puerta...

Ábrele la puerta,
déjale marchar
ya no es tuyo
Ni el brillo de sus ojos
que hoy reflejan otra silueta
Ni los pliegues de su almohada
que hoy sueñan otro sueño
Ni las curvas de sus labios
que hoy anhelan otros besos

Ya nada te pertenece,
sólo eres parte
de aquel pasado
que quiere y trata de olvidar
meciéndose en otros brazos,
acurrucándose en otras sábanas.

Ábrele la puerta,
déjale que corra
hacía ese anhelo
que alberga en su corazón,
que sus manos sean libres

para acariciar el Océano 




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