Caminábamos de la mano,
como dos enamorados,
bajo esa lluvia
que mojaba nuestros cuerpos
Esas gotas que nos calaban
hasta los huesos,
no nos importaban
porque nuestra felicidad
no nos dejaba sentir la humedad
Habíamos esperado tanto aquel día,
deseábamos tanto estar juntos,
que, que más daba
si todo a nuestro alrrededor
era solo felicidad.
Bajo esa lluvia
dimos nuestro primer paseo
de enamorados.
Bajo esa lluvia
nos dimos
nuestro primer beso de Amor
Bajo esa lluvia
nos juramos
Amor Eterno
Bendita lluvia
que sirvió de bautizo a ese Amor
que llevábamos en nuestro corazón
Bendita lluvia
que ya nunca podremos olvidar,
porque fué
testigo de un Sueño de Amor
convertido en realidad.
María Glez. Méndez

No hay comentarios:
Publicar un comentario