El día que te conocí
el sol volvió a brillar,
con toda su intensidad,
trajo una nueva ilusión
a mi monótona vida.
Pero ese sol
pronto se apagó,
perdió su luz,
perdió su brillo,
dejando una profunda huella
en mi corazón.
Hoy sólo me queda
volver a la realidad,
ese lugar
del que nunca debí de salir,
ese lugar
donde la ilusión,
donde los sueños,
donde la esperanza,
se quedan para los demás.
Hoy descrubrí
que ya no habrá
un mañana diferente.
Porque el mañana
será como el ayer
triste y sólo.
María Glez. Méndez

No hay comentarios:
Publicar un comentario